mantenimiento
Cuando hablamos de vehículos Diesel y gasolina en el apartado "Diesel o Gasolina" ya comentamos algunas cosas sobre los costes de mantenimiento, pero insistiremos en ello en este apartado. Estos costes podríamos desglosarlos en:
Sin duda el principal coste (salvo averías serias), y totalmente inevitable. Lo que si podemos hacer si queremos ahorrar en este concepto es conducir de forma algo más económica (ir en marchas largas de forma que no subamos el coche demasiado de revoluciones, usar el aire acondicionado sólo cuando sea necesario, no circular con las ventanillas abiertas, etc.) De este concepto se habla detalladamente en la sección Diesel o Gasolina.
En trayectos largos o en uso frecuente una conducción económica puede llegar a notarse a fin de mes, aunque también es cierto que normalmente la conducción económica está bastante reñida con la diversión al volante (con esto no quiero decir en absoluto que para divertirse haya que ir a 190 kms/h siempre, es perfectamente factible divertirse en una carretera con muchas curvas manteniéndose dentro de los límites legales de velocidad y usando bien las marchas.)
Si el gasto de combustible nos puede suponer una mella considerable a fin de mes, es importante mirar bien este concepto antes de adquirir un coche.
El segundo motivo de gasto relacionado con los coches. No siempre es fácil hacerse una idea de lo que cuestan las reparaciones en el coche que vamos a adquirir, pero unas marcas son sin duda más caras que otras tanto en piezas como en mano de obra, y una búsqueda en Internet, sobre todo en foros de motor, puede ayudarle a ver lo que se están gastando los usuarios de distintas marcas en reparaciones y comparar.
Una forma obvia de ahorrar en este concepto es llevar el coche a talleres de terceros en lugar de al taller de la casa oficial de la marca (siempre más cara) pero yo esto lo aconsejaría sólo para reparaciones sencillas o muy comunes pues los mecánicos de la marca normalmente van a ser los que mejor conozcan nuestro coche en el caso de reparaciones complejas.
Las revisiones periódicas son otra importante fuente de gastos. Es aconsejable por lo tanto comprobar antes de comprar un coche cuanto cuestan dichas revisiones en la casa oficial, pues normalmente mientras dura la garantía del vehículo nos obligan a pasarlas con ellos (una vez pasada la garantía, que suele ser de dos años, ya podemos pasar las revisiones en talleres más económicos.) Hay revisiones menores (que se suelen hacer cada 10 o 20 mil kilómetros) en las que se comprueban los componentes más importantes del vehículo y se rellenan o sustituyen líquidos y mayores (que normalmente se hacen cada 100 mil kilómetros) en la que se comprueban y sustituyen más cosas y tienen lógicamente un coste mayor.
Este apartado está muy relacionado con el de "costes de mantenimiento", pues uno de los costes mayores puede ser una mala avería. Si el coche está en garantía, y la avería esta cubierta por la misma (todas las marcas no cubren lo mismo por lo que es importante mirar esto también), la reparación de la misma no nos costará nada.
En general las averías de los coches van de caras a muy caras (pudiendo llegar incluso a la sustitución del motor), por lo que el hecho de que una marca de más años de garantía que otras es algo que debemos tener muy en cuenta (algunas marcas en algunos modelos llegan a dar 5 años de garantía, otras permiten comprar una “extensión de garantía” que cubra más años.)
El seguro del coche es otro gasto inevitable, al ser obligatorio por ley, pero dentro de las compañías de seguros existen muchísimas variaciones, en primer lugar según el tipo de modalidad y en segundo lugar dependiendo del coche, el conductor, si hay conductores adicionales y la propia compañía.
Con respecto a las modalidades, en la mayoría de compañías de seguros tenemos:
Este es el mínimo seguro que tenemos que tener para cumplir con la ley. En el caso de un accidente en el que esté implicado un tercero, si la culpa es nuestra nuestro seguro pagará los desperfectos y averías del otro conductor (nunca las nuestras) y si el culpable es el otro conductor, su seguro nos pagará nuestros desperfectos.
Es la modalidad más económica.
Cubrirá el posible robo de nuestro vehículo. Normalmente si en 30 días no aparece nos pagarán una cantidad que dependerá de la antiguedad del vehículo; una vez cobrado el dinero si el vehículo apareciera pasará a ser propiedad de la compañía y se nos dará la opción de recomprarlo por la misma cantidad, aunque esto no es obligatorio. Para vehículos de menos de dos años lo normal es que nos lo paguen como nuevo y a partir de dos o tres años nos pagarán el valor del mercado o el valor de mercado con mejoras, según la compañía. También cubre todos los daños que se le hayan ocasionado al vehículo durante el periodo en el que ha estado sustraido.
Es importante destacar que esta modalidad suele tener importantes excepciones en las que no nos cubrirá nada como por ejemplo si nos dejamos las llaves puestas (ojo en las gasolineras) por lo que debemos tener que seguir siendo cautos.
Cubre el posible incendio del vehículo, sea este total (se nos dará el valor de un vehículo nuevo si es menor de dos o tres años o el valor de mercado si es más viejo, si se declara siniestro total) o parcial (se arreglarán los desperfectos ocasionados por el fuego.)
Cubre las roturas de lunas del vehículo, normalmente producidas por impactos de objetos, accidentes o vandalismo.
Cubre todas las modalidades anteriores. Como es lógico suponer, este seguro es el más caro. Normalmente cuando adquirimos un coche nuevo conviene tener esta modalidad durante los primeros años. El decidir pasar a otras modalidades una vez pasado este tiempo es una decisión nuestra, para la que es conveniente considerar el precio de mercado del vehículo, el coste del seguro, si tenemos planeado cambiar de vehículo en breve o planeamos tenerlo mucho años y otros factores.
En cualquier caso los seguros a terceros con lunas, robo e incendios suelen ser bastante económicos en comparación con el seguro a todo riesgo.
El coste de asegurar un vehículo a todo riesgo varía astronómicamente según varios factores. Los más importantes son la edad del conductor, sus años de experiencia al volante y el vehículo. Las compañías de seguros mantienen estudios estadísticos de siniestralidad y según los resultados de esos estudios cobrarán más o menos. Por ejemplo, la mayor siniestralidad se da en conductores con poca experiencia, menores de 25 años y que conducen un vehículo compacto de gran potencia, por lo que no es de extrañar que con esta combinación de factores el precio del seguro pueda ser astronómico, o incluso que la compañía se niegue a asegurarnos.
Lo más recomendable es que antes de asegurar nuestro coche pidamos un presupuesto telefónico con todas las compañías que podamos, es una tarde de trabajo pero que nos puede ahorrar mucho dinero. Podemos comparar compañías de seguros utilizando la utilísima página Arpem.com.
En general, uno de las mejores compañías es la Mutua Madrileña aseguradora, que puede no parecer demasiado económica el primer año, pero que baja increíblemente de precio según van pasando los años sin percances en los que seamos culpables.