Tenemos que pensar que la mayoría vamos a pasar una parte no despreciable de nuestra vida dentro de nuestro coche, por lo que encontrarnos cómodos dentro del mismo tiene una importancia mucho mayor de la que se suele dar (o la que se suele dar durante la adquisición, luego la adquiere si se la echa de menos.)
Es por ello que salvo que se trate de un coche de un uso muy ocasional y para trayectos cortos muy cortos (en tiempo, que no en espacio porque en las ciudades ambos conceptos no suelen ir relacionados, por desgracia) busquemos un coche en el que nos sintamos cómodos, no tengamos una postura demasiado forzada y podamos adaptar el asiento a nuestra anatomía tanto en altura como en apoyo lumbar y distancia a los pedales.