Un factor muy importante a tener en cuenta antes de adquirir un coche son las vías por las que principalmente va a circular.
Analicemos cada una de ellas:
Las ciudades son auténticos "destroza coches" además de "destroza bolsillos de conductores". El motivo para esta afirmación es que en ciudad el coche realiza muchas arrancadas desde parado (atascos, semáforos) que desgastan mucho más rápido la mecánica y el combustible, además de incrementarse enormemente las posibilidades de sufrir golpes y accidentes (aunque estos sean de menor gravedad a los producidos en autopista o carretera, son mucho más frecuentes.)
Por este motivo, y salvo que le guste tirar el dinero, para un uso mayoritario de ciudad lo más inteligente es comprarse un coche de ciudad pequeño y fácil de aparcar, con poco consumo y que no resulte demasiado atractivo para la fauna de amantes de lo ajeno, demasiado numerosa en algunas ciudades.
Si realmente le gusta conducir y quiere un mejor coche le aconsejamos que tenga dos, uno barato, pequeño, poco potente, posiblemente Diesel y preferiblemente de segunda mano (que se pueden comprar por poco dinero) para destrozarlo en la ciudad y el coche que de verdad desea para disfrutar con el en los viajes interurbanos y los fines de semana. En ciudad no existe el placer al volante.
La autopista es el territorio favorito de las berlinas y grandes berlinas potentes. Su suspensión blanda y su modo conducción (en algunas ocasiones traen extras adecuados para estas vías como control de crucero) hacen de este su entorno natural. Un coche no tiene porque sufrir mucho en la autopista, salvo que lo lleve siempre el motor a su límite de velocidad. Además, a velocidades legales o un poco por encima de las legales el consumo debería ser escaso sin embargo por encima de esas velocidades el consumo se dispara enormemente (sin llegar casi nunca a los límites de consumo en ciudad.)
Las carreteras con curvas son el territorio favorito de los coupés deportivos, debido a su mayor velocidad de paso por curva, mejores frenos y mejor aceleración, características que nos permiten entrar y salir de las curvas de forma más dinámica.
Hay dos formas de ir por carretera, a velocidad legal o un poco superior usando marchas largas en cuyo caso el consumo será el mínimo establecido para su coche, o a velocidades altas frenando mucho antes de las curvas y reduciendo para salir después acelerando como un cohete al pasarlas (jugando mucho con el cambio de marchas.) En este caso pueden esperar consumos incluso superiores a los de ciudad, pero también diversión extrema, siempre que el coche esté a la altura (¡por favor, no lo intente con un monovolumen!.)